martes, 26 de octubre de 2010

Septiembre ...y algo más (¿mes improductivo?)


La verdad es que no recuerdo demasiado bien lo que hice durante este mes. Empecé un curso de cetáceos; eso significa que salí un poco más que en agosto. Conocí a mis compañeras de curso, pero mi incapacidad para relacionarme ha hecho que casi no haya hablado con ellas, sólo para cruzar breves palabras de saludo o despedida. Mis relaciones tampoco fueron a mejor; la cosa se estaba deteriorando y no había marcha atrás; el final era inevitable (cómo me gusta sobreactuar). Pero eso sucedió en octubre, así que no toca en esta entrada hablar sobre ello. También tuve un encuentro muy agradable con los conocidos de un foro en el que cumplí ya tres años de estancia. Una cenita, comida con algunos ausentes y otra cena a la que me tuvieron que invitar (cosa de mi miserable vida de paupérrima). Voy a pocos eventos sociales (ya se entiende que no voy a cenas de gala, no me dejarían entrar, si no que quedo con los amigos) y, por lo tanto, cuando voy a uno y veo que la gente me escucha, me siento un poco mejor. Sigo yendo a la reunión mensual de charla en latín. En septiembre creo que todo fue, sin más. En octubre sucedieron cosas que ya contaré. También me dio la locura de crearme una cuenta en Fotolog.com, donde voy contando mis cosas más detalladamente. Agradezco la estima (o compasión) que sienten por mí los que me leen y comentan.

Al contrario de lo que pensaba/esperaba en agosto, este mes no ha sido productivo ni ha hecho que abandone mi ermitañismo.

No sé por qué me autoproclamo 'la nueva Marcia', si soy la misma de siempre intentando ser alguien diferente con desastrosos resultados.

lunes, 30 de agosto de 2010

Agosto y la astenia (sueños, pensamientos raros y celebraciones varias).


Otro mes llega a su fin. Y el que viene no es un mes cualquiera, no, es septiembre. Empieza todo; el curso, el trabajo y, cómo no, el cansancio y el síndrome post-vacacional. Pero hablemos del mes de agosto. Mes por excelencia de las vacaciones y de las escapadas (quizás obligadas) al campo para visitar a la familia.
Para mí este mes que llega a su fin no significa lo mismo que para la mayoría de la gente; no me voy de vacaciones (quién se va ahora con los problemas económicos siendo, además, para mi desgracia, nini), así que, salvo contadas ocasiones en las que me he podido escapar para visitar a conocidos a la gran urbe (y fueron visitas muy gratas, por cierto) y la subida a la montaña de mi infancia para ver las lágrimas de San Lorenzo, he estado encerrada en mi casa, que últimamente más que un hogar parecía un hotel, con algunas visitas (en singular, pero pluralizo en un intento de no quedar mal), no diremos desagradables, pero sí de dificil trato. Y dado mi estado de ermitaña, me ha dado por pensar. Y mucho. Lejos del contacto humano, he tenido pensamientos, y qué decir, también sueños, un tanto raros. Y como tenía tanto tiempo para pensar, pues no dejaban de dar vueltas por mi cabeza y acababa desarrollando situaciones imposibles. También me dio por aumentar mi ya crecido ego haciéndome mil y una fotos para colgarlas en una red social. Espero recuperar la cordura ahora que llega septiembre.

lunes, 2 de agosto de 2010

El mes de las experiencias (encontrando mi vocación)

Julio ha sido el mes de las experiencias y de mi primer contacto con el mundo pseudolaboral. Este mes hice las horas de prácticas que me tocaban tras terminar el curso de monitora de tiempo libre.

Y qué decir que ha sido una grata experiencia. Una muy grata. Del 5 al 31 de julio, de 9 a 4.30, no era yo para mí misma, si no yo para alguien, me olvidaba de lo que podrían considerarse mis particulares miserias y pasaba a ser una persona totalmente diferente.

Durante estos días también cabe decir que puede ser que, al fin, haya encontrado mi vocación; la integración social, pues, al estar en contacto con tantos niños me di cuenta que con los que realmente conectaba era con los de centro de acogida. Niños con carencias afectivas que volcaban en ti todo el amor que ellos nunca habían recibido. Hace sentirte realmente querido, y eso es algo muy bonito.

A parte, he vivido alguna que otra experiencia nueva que me ha hecho aprender una nueva lección (que ha implicado la pérdida de mi móvil), pero que ahora no me apetece recordar.

sábado, 19 de junio de 2010

El fin de una etapa (¡soy bachiller!)


Qué mejor que estrenar el blog hablando sobre una fiesta. Y no una fiesta cualquiera. Tras 7 años (¡sí, 7 años verdaderamente largos!) me voy del instituto. Soy graduada en ESO y, finalmente (tras ''mucho'' esfuerzo, he aprobado el bendito trabajo que tenía pendiente), soy bachiller. Pues eso, hablando de fiestas... ayer se celebró la cena de despedida para los alumnos de 4º de ESO y 2º de bachillerato (ya, aún no entiendo porqué nos hicieron una fiesta conjunta), pero no estuvo nada mal después de todo. Hubo cena ''de gala'', eso sí, cara y escasa, pero lo mejor fueron los reencuentros con nuevos y viejos profesores. Me llevé una muy grata sorpresa al descubrir la silueta de un antiguo profesor al que aprecio mucho e incluso (aquí tenéis a una fóbica de las cámaras) me hice algunas fotos.

Tras la cena subieron a hablar algunos profesores y, para mi sorpresa, en nuestro discurso nombraron al grandísimo Saramago, fallecido ese mismo día (aún no me creo que haya muerto). ¡Qué honor!

Un poco de música, teatro y la entrega de las orlas (quién me manda a mí nacer con la V). Tras eso, la buena gente del ayuntamiento nos pidió amablemente que dejáramos libre el local, así que nos quedamos sin fiesta. Aunque tengo el consuelo de que me atreví a ''pedirle'' un vaso de vino a un profesor, vino que sólo sirvieron a los susodichos y a los padres. Mi acompañante-amiga y yo fuimos las únicas alumnas en probar gota de alcohol.



Y, por qué no, os dejo con el Gaudeamus igitur, que tantas clases nos hizo perder. Me lo dedico a mí misma (aunque no me haya licenciado) http://www.youtube.com/watch?v=dlq3867YR20